Qué es la psicoterapia fronteriza
Actualizado: 31 ago
Decidí abrir este blog y empezar a escribir por aquí por dos razones que mueven los hilos de mi vida, de manera muy profunda. La primera, porque a mi alma le encantan las palabras y los mundos que aparecen y desaparecen con ellas. La segunda, porque me emociona imaginar que en algún lugar de la tierra, hay otro ser humano que resuena con lo que digo y la valentía de poner aquí mi propia voz, le permite a otros escuchar su propia voz.
Soy hereje y disidente con todos los marcos epistémicos que me han formado. Ahora descanso y me situó en la frontera entre esos mundos por los que pasé con el vestido de devota y consagrada. Agradezco todo lo que recordé y también todo lo que he olvidado.
Mis llaves maestras: la imaginación, la consciencia, la presencia y el amor.
El arte de crear puentes
He caminado la vida de la intuición a la formulación, del arte de improvisar conversaciones transformadoras como si fuera una jazzista haciendo Jams, al arte de estructurar y convertir en método terapéutico el impulso de nuestro corazón.
Me dedico a convertir imágenes, experiencias y conexiones en argumentos, relatos o reflexiones que se vuelven puntos de indeterminación inexplorados para abrir nuevos caminos de comprensión sobre la experiencia humana. El pensamiento fronterizo se convirtió desde del año 2011 en mi patio de recreo para imaginar otros mundos posibles al margen de los conocimientos hegemónicos de la práctica clínica y de la psicoterapia. Mundos en donde los sáberes y las prácticas ancestrales indigenas alcanzan la categoría de conocimiento, en diálogo con los saberes y las prácticas de los discurso Psi . Me refiero a todas aquellas prácticas transformadoras de la realidad que realizamos muchas y muchos terapeutas latinoamericanos que tuvimos que pasar por el conocimiento eurocentrado, para tener la autorización de trabajar con los marcos teóricos autorizados e incluir nuestra propia voz, como una voz legítima. Y además cuando nos atrevemos a incluir en nuestros argumentos la voz de nuestra experiencia, nuestra intuición, nuestro cuerpo, la voz de otros campos de conocimiento que parecieran no tener nada que ver con lo clínico, la voz de nuestras raíces ancestrales, aunque hayamos nacido en la ciudad y con condiciones de privilegio siendo mestizos. Esto es hacer psicoterapia fronteriza. La praxis clínica por fuera del salón de clase y al margen de la doctrina de las profesoras.
La institución de la tradición clínica en el siglo XIX, nos dio el regalo de poder estudiar la enfermedad en un cuerpo humano diseccionándolo por partes y así configuró culturalmente dos comprensiones muy graves:
El dualismo mente - cuerpo (que recién pareciera empezar a disolverse gracias a los aportes de tantos seres humanos que han puesto su tiempo y su energía en diversos campos disciplinares para sacarnos de esta cárcel comprensiva).
La instituciónalización del saber - poder: el conocimiento experto (que además de instaurar el monopolio del conocimiento en las Universidades, nos desconectó formalmente de la sabiduría de nuestro cuerpo y de nuestro corazón.
Entonces, el arte de crear puentes es justamente tejer conexiones en el quehacer, llevarlas a la praxis y hacer aparecer mundos posibles y apacibles para la humanidad entre esos mundos que quedaron tan arbitrariamente separados con el proyecto Modernidad Colonialidad. La división entre las ciencias sociales y las ciencias de la salud, la división: mente - cuerpo - alma y todo lo demás que no es considerado científico y esta al servicio de una clínica evolutiva, está hoy en el siglo XXI lleno de puentes que empezaron a tejerse en el siglo pasado. El asunto es que mientras les sigamos llamando “conocimiento alternativo”, “terapias holísticas” y no consigamos incidir en la formación académica de las nuevas generaciones, estas etiquetas siguen evidenciando la división decimonónica de la realidad comprendida en partes y la colonialidad del conocimiento.
Psicoterapia Fronteriza es una categoría teórica que convoca un giro en el pensamiento hegemónico de la producción de conocimiento, para aprender a ver los puentes, transitar por ellos y dejar de llamarlos “alternativos”. Es una invitación a colorear por fuera del margen y asumir con coherencia epistémica los caminos de la salud mental y el bienestar emocional que llevamos dentro de nuestra piel. Más allá de nuestra biografía, cuestionando nuestras geografías y escuchando nuestra biología. Sé que somos muchos y muchas las terapeutas a quienes la praxis (el encuentro humano) nos ha permitido recordar que somos la frontera misma. Y así disentir de los marcos oficiales en los que fuimos formadas, podamos o no nombrarlo con la rigurosidad teórica y la belleza poética con la que consiguió nombrarlo Gloria Anzaldúa.
Desde mi perspectiva, ella sentó las bases y abrió el camino en el que hoy nos reconocemos algun@s y en donde caben cientos de prácticas clínicas responsables, profundamente éticas, que están transformando la micro política de la vida cotidiana y son mucho más que alternativas.
Cuando digo frontera, no es límite que separa, es territorio de encuentro. El pensamiento fronterizo es una apuesta epistémica de la inclusión. Los grandes procesos de transformación de la vida en todos los ecosistemas vivos, ocurren cuando nos acercamos a los bordes de eso que creíamos conocido.
Psicoterapia Fronteriza es integración entre:
lo clínico y lo social
ló psicologico y lo espiritual
la imagen y la palabra
lo académico y lo ancestral
lo individual y lo colectivo
la razón y la imaginación
el relato y la acción
el dosel y el sotobosque
el sentir y el pensar
la niebla y la claridad
¿Cuáles son tus territorios fronterizos?




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